Historia de la barbería

El arte de cortar y dar forma al cabello, es sin lugar a dudas, uno de los más antiguos del mundo. estatuilla de piedra de Barber Meryma'at sentado

En las sociedades paleolíticas, quienes cortaban el pelo eran las personas con más autoridad en los grupos sociales. Se pensaba que en el cabello, residía el alma de las personas y que era una manifestación de los pensamientos. Cortarlo, era una forma de quitar lo malo y renovar energías, por eso, esa tarea se la confiaban a los más sabios, los sacerdotes.

Se han encontrado afeitadoras hechas con piedras afiladas de la edad de bronce, en excavaciones en Egipto, de hace 3500 años. Para los antiguos egipcios, los barberos eran personas muy respetadas. En el cementerio de Tebas, se encontró una estatuilla, perteneciente a la decimoctava dinastía, incluso anterior. La imagen representa al barbero Meryma'at, encargado de afeitar a los sacerdotes del templo de Amón. 

 

En la antigua Grecia, el oficio de barbero se volvió muy popular. Allí es donde se formaron las primeras barberías, que se convirtieron en punto de reunión para hombres, tan importantes como el Ágora.

 

La tarea de estos barberos era, además de cortar y afeitar, cepillar el pelo, darle brillo con productos, teñirlo y como toque final, perfumarlo con esencias a base de flores y aceite de oliva.

En el imperio Romano, llevaban barbas y cabellos largo, pero la influencia griega les trajo la moda de los barberos. Según Plinio el Viejo, el primer romano importante que apareció afeitado fue el general y cónsul Escipión el Africano. A partir de entonces, éste será el estilo de los hombres en Roma.

Los barberos se llamaban tonsores, y también eran muy respetados por los romanos. Éstos, además de cortar el pelo y afeitar, les hacían la manicura y la pedicura, les perfumaban, e incluso, empezaron a hacer las primeras extracciones dentales, que más adelante haría que se convirtieran en barberos-cirujanos.